Sobre Nosotros
Todo esto empezó por Steve
Steve es pequeño, gracioso, y lleva una contradicción encima: adora el agua del mar y odia toda la demás. La lluvia, la manguera, los charcos, la bañera. Un perro que se tira al mar sin pensarlo y que se esconde debajo de la mesa cuando ve una toalla mojada.
Lo que no me gustaba de él era el collar. Un collar genérico, marrón, aburrido, igual que el de los otros doscientos perros del parque. Yo elijo lo que me pongo cada mañana según el día que tenga por delante, y él llevaba lo mismo desde hacía casi 3 años porque era lo que había.
Quería que combinase conmigo. Esa fue la idea entera.

Cuatro meses discutiendo por unos agujeros
El material lo decidió Steve: pasa medio verano dentro del mar y tira como nadie, así que nada que absorba agua ni se estropee con la sal. Pero también debía ser duradero. Esa parte fue rápida.
Lo que costó fueron las medidas. Quería dos filas de agujeros separadas, una para ajustar el cuello y otra para los pines, porque si comparten fila cada vez que aprietas el collar se te mueve la combinación. Con una sola fila habríamos terminado en dos semanas. Tardamos cuatro meses, reunión tras reunión con la fábrica, recalculando distancias hasta que las tallas cuadraron de verdad.
Nadie va a mirar nunca esos agujeros. Pero si cambias la talla y se te descoloca lo que habías elegido, eso sí lo notas.
Una sola regla
No sacamos nada que no le pondría a él.
Steve sigue siendo un perro pequeño y gracioso que odia el agua de la lluvia. Pero ya no lleva el mismo collar que los otros doscientos perros del parque.
Ahora podemos personalizarlo para ellos :)